Lo que Creemos
LA IGLESIA
La iglesia de Cristo es una institución local y visible, compuesta de creyentes bíblicamente bautizados por inmersión; que perseveran en la doctrina de Jesucristo y los apóstoles y que obedecen las ordenanzas como lo ejemplifica Cristo en el Nuevo Testamento. (Hch.2:41,42; 1Co.11:23). La iglesia fue fundada por Cristo para propagar el mensaje de redención al mundo entero, para enseñar todas las cosas que nos ha mandado (Mt.16:18; 28:19,20; Hch.1:8), para custodiar los asuntos del reino de Dios aquí en la tierra (Mt.16:19; 18:17,18; Lc.12:32), y para ser columna y baluarte de la verdad (1Ti.3:15) hasta el fin del mundo.
La iglesia es un cuerpo democrático, autónomo, que responde únicamente a Cristo, cabeza de la iglesia de acuerdo con Su voluntad revelada en la Biblia. Ninguna otra institución tiene autoridad bíblica para llevar a cabo la Gran Comisión si esta no llena los requisitos que Cristo exige a Sus iglesias como se muestra en el Nuevo Testamento. Por lo tanto, cada persona tiene la solemne obligación de identificar una iglesia bíblica y unirse a ella, para servir a Dios.
La institución de la iglesia se ha perpetuado visiblemente en una ordenada sucesión de iglesias locales bajo diferentes nombres a través de los siglos, fiel al patrón del Nuevo Testamento con el propósito de representar apropiadamente Su nombre a todas las generaciones hasta Su segunda venida.
El Bautismo
El bautismo es por inmersión y sólo aplicable a creyentes (Mt.3:5,6; Mr.1:9,10; Hch.8:36-39) en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mt.28:19) por un administrador autorizado por la iglesia, como un emblema de nuestra fe en aquel que fue crucificado, sepultado, y resucitado al tercer día, como un símbolo de nuestra muerte al pecado y resurrección a una vida nueva por el poder de Dios (Ro.6:3-5; Col.2:12). El bautismo nos da entrada a la iglesia y a los privilegios de la comunidad del pacto (Hch.2:41), y es una respuesta voluntaria de una buena conciencia hacia Dios (1P.3:21); el bautismo no tiene virtudes salvíficas.
La Cena del Señor
La Cena del Señor consiste en pan sin levadura y el fruto de la vid, los cuales son símbolos del cuerpo partido del Señor y de Su sangre derramada (Mt.26:26-31; Mr.14:22-25; Lc.22:19-20); esta ordenanza fue entregada y confiada a la iglesia (1Co.11:23) para ser administrada a los miembros en comunión (1Co.5:1-13) quienes se han auto-examinado de pecados cometidos (1Co.11:28,31). Esta ordenanza es un testimonio de la común fe y comunión de la iglesia (1Co.10:16,17); y es un recuerdo perpetuo de la muerte del Señor hasta que vuelva (1Co.11:25,26).
LA BIBLIA
La Biblia es la Palabra de Dios, escrita por hombres inspirados por el Espíritu Santo (2Ti.3:16; 2P. 1:19-21; 2S. 23:2), cuyo mensaje es inerrante e infalible (Jn.10:35; 17:17) y que perdurará hasta el fin del mundo (Mt. 5:18). Por lo tanto, es el estándar supremo y universal por medio del cual la iglesia se debe regir y donde debemos examinar nuestras creencias, conductas, y opiniones.
LA CREACION
La creación del universo físico se realizó como el libro de Génesis literalmente lo relata. El fiat de la creación se llevó a cabo en seis días de 24 horas cada uno [día y noche] (Gn.1:5,8,13,19,23,31; 2:2; Éx.20:11). El hombre fue creado a imagen de Dios (Gn.1:26,27), y ni la vida animal ni la vida vegetal fue producto de la evolución o cambios evolutivos en las especies, ni se desarrollaron en largos periodos de tiempo de formas inferiores de vida a formas superiores. Toda vida es creación directa de Dios consistente en numerosos originales "especies", cada uno de ellos reproduciéndose según su género (Gn.1:11,12,21,24,25), y que estos hechos son sostenidos por la ciencia y la Biblia, y que no hay conflicto entre la obra de creación de Dios como la vemos y lo que la Biblia dice acerca de ella (Ro.1:19,20; He.11:1-3).
LA CAIDA DEL HOMBRE
El hombre fue creado en inocencia y subordinado a su Creador, pero este voluntariamente transgredió el mandato de Dios, prefiriendo obedecer a Satanás (Gn.3), en consecuencia todos fueron constituidos pecadores (Ro. 3:9-19; 5:12,19; Gál. 3:22)
no por compulsión, sino por elección (Jn. 3:19; Ro.1:21,28); por lo tanto, el hombre está bajo justa condenación, y sin excusa (Ro.1:20,28).
LA REDENCION
Una vez que el hombre cayó, Dios, en Su amor, comenzó a llevar a efecto Su plan de redención planeado desde antes que el mundo fuese (Ro.8:29,30; Ef.1:4,5; Ap.13:8).
El Sacrificio por los Pecados
La obra esencial en la redención fue que Dios mismo se hizo carne en la persona de Jesucristo (Lc.1:31-35; 1Ti.3:16) para morir en expiación por el pecado de la humanidad (Jn.12:27, Mr.10:45; 1Ti.1:15). Y así poder perdonar al pecador, y seguir permaneciendo justo, vindicando Su Santa naturaleza (Ro.3:26).
Salvación por Gracia
La salvación es totalmente por gracia por medio de la fe en la sangre de Jesucristo que nos limpia de todo pecado (Ef.2:8-10; Ro.3:24-26; 4:4-8,16); y no por obras de justicia que nosotros hubieramos hecho (Tito 3:5).
Arrepentimiento y fe
El arrepentimiento y fe son una solemne obligación y responsabilidad del hombre, son gracias inseparables traídas por el poder del evangelio y la influencia del Espíritu Santo a nuestro corazón. Dios demanda a todos que se arrepientan para producir una santa reconciliación entre Él y el hombre (Is.55:6,7; Mr.1:15; Lc.13:3; Jn.3:18).
Regeneración o Nuevo Nacimiento
Sobre la base de arrepentimiento y fe, Dios, inmediatamente, actua por medio del Espíritu Santo para gestar instantáneamente una nueva creación espiritual en Cristo, una nueva criatura nacida de Dios (2Co.5:17; Jn.3:3-5; Jn.5:1).
La Seguridad del Creyente
La regeneración es un acto sobrenatural donde Dios imparte vida eterna al creyente, y así no vendrá a condenación (Jn.5:24); el creyente es sellado por el Espíritu Santo hasta el día de la redención (Ef.1:13,14); y es guardado por el poder de Dios por medio de la fe para eterna salvación (2Ti.1:12; Jn.6:39,40), y todo creyente verdadero permanecerá en la fe de Cristo (Jn.10:27,28; 1Jn.5:4; He.10:39; 1Jn.2:19).